Acuicultura

Bioseguridad Inteligente en la Piscicultura: Tecnologías de Precisión para el Control de Patógenos 

«Lleve su producción al siguiente nivel con la Bioseguridad Inteligente en la Piscicultura. Explore cómo las tecnologías de precisión permiten un control total de patógenos y optimizan la rentabilidad hídrica.» 

El Escudo Líquido: Navegando los sistemas integrales de control bioseguro. 

En la acuicultura moderna, el agua no es solo el medio de vida; es el principal vector de desafíos y, simultáneamente, la mayor fuente de datos para la rentabilidad. Como plantea Quispe Dávalos (2022) en su tesis sobre el diseño de centros piscícolas, la bioseguridad debe entenderse a través de sus «vórtices»: flujos dinámicos de control que deben ser gestionados con precisión para evitar que cualquier agente patógeno rompa la estabilidad del sistema. 

Esta visión contemporánea marca el fin de la acuicultura de antaño. Ya no se trata de «curar el agua», sino de construir un entorno donde la bioseguridad inteligente actúe como un filtro eficaz. En este escenario, la capacidad de mantener un ecosistema libre de interrupciones biológicas depende de nuestra habilidad para digitalizar esos vórtices, transformando cada variable física en un guardián tecnológico de nuestro activo biológico.(Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2003). 

Bioseguridad: De la Teoría a la Precisión Digital  

La bioseguridad en la acuicultura ha dejado de ser una lista de tareas estáticas para convertirse en un sistema dinámico de flujos. Siguiendo la tesis de Quispe Dávalos (2022), debemos gestionar los «vórtices» o puntos de contacto donde el patógeno puede quebrar la rentabilidad. En este escenario, las nuevas tecnologías actúan como la infraestructura invisible que sostiene este equilibrio. 

1. El Vórtice de Exclusión: Barreras Físicas y Filtración Inteligente

El primer paso para evitar la introducción de enfermedades virales es el control estricto de los puntos de entrada. En la camaronicultura y piscicultura moderna, esto se traduce en: 

  • Desinfección Automatizada: Sistemas de control de acceso para personal y vehículos que registran cada entrada en una base de datos en la nube, eliminando el error de las bitácoras manuales. 
  • Tratamiento de Efluentes y Afluentes: El uso de luz UV de alta intensidad y sistemas de ozonización garantiza que el agua ingresada a la unidad de producción esté libre de carga viral, una barrera crítica frente a patógenos como el virus de la Mancha Blanca (WSSV). No obstante, para mitigar el riesgo de mortalidad por estrés oxidativo, es indispensable la integración de un monitoreo automatizado del Potencial de Óxido-Reducción (ORP). Este sensor actúa como el cerebro del sistema, regulando las dosis de ozono en tiempo real para mantener niveles germicidas sin alcanzar umbrales de toxicidad para la biomasa (Chávez-Sánchez & Montoya-Rodríguez, 2019). 

La transición a una bioseguridad inteligente  presenta desafíos críticos que condicionan su viabilidad según Chávez y Montoya (2019)

  • Barrera Técnica: La eficacia de la Luz UV es nula en aguas turbias debido al «efecto sombra», donde los sólidos suspendidos protegen al virus del WSSV
  • Complejidad Operativa: Los sistemas de Ozono requieren personal experto para evitar la toxicidad por exceso de potencial redox (ORP), que puede diezmar la biomasa. 
  • Restricción Económica: El elevado costo de inversión (CAPEX) y de consumo eléctrico (OPEX) limita esta tecnología a empresas de gran escala, excluyendo a pequeños productores. 

Vulnerabilidad Digital: La dependencia de la nube para bitácoras automatizadas genera riesgos de pérdida de trazabilidad en zonas rurales con conectividad inestable. 

 

Figura 1. El Ecosistema de Bioseguridad Inteligente. Representación de la integración sistémica: desde el Vórtice de Exclusión con filtración automatizada y control de accesos, pasando por el Monitoreo Predictivo mediante sensores IoT (ORP, pH, Amonio), hasta la Vigilancia Epidemiológica basada en IA y diagnóstico molecular (eDNA). Un modelo de protección 360° diseñado para cerrar las brechas de implementación y blindar el activo biológico frente a desafíos virales y bacterianos. 

Fuente: Creación propia (2026). Basado en los criterios de gestión sanitaria integral propuestos por Chávez-Sánchez y Montoya-Rodríguez (2019). 

2. Vigilancia Epidemiológica: IA y Diagnóstico Molecular 

2.3.Impacto Económico: De la Pérdida al Control de Riesgos 

La implementación de estas técnicas de precisión tiene un retorno de inversión directo. La FAO (2007) subrayaba que uno de los factores que más afectan la sustentabilidad es la incertidumbre biológica. 

El Valor del Dato Genético y Fisiológico 

  • Reducción de Mortalidad:La implementación de protocolos de detección temprana mediante marcadores fisiológicos permite una gestión proactiva que, según la literatura técnica, tiene el potencial de reducir las tasas de mortalidad de manera significativa. Como señalan Jerez-Cepa et al. (2019), la monitorización constante del estado homeostático del animal es fundamental para aplicar medidas de atenuación del estrés antes de que se alcancen niveles críticos que comprometan la supervivencia y el rendimiento productivo 
  • Certificación y Calidad: la capacidad de leer los biomarcadores genéticos y endocrinos. Como demuestran Aguayo-Heras et al. (2025) en su estudio sobre la cachama roja, la valuación endocrina no solo es un indicador de bienestar, sino una herramienta de precisión que permite blindar el activo biológico y asegurar la calidad del pez frente a los desafíos ambientales de la acuicultura moderna 
  • Optimización de Costos: Evita gastos innecesarios en tratamientos o manejos cuando el marcador biológico indica que el organismo ya ha superado su umbral de resiliencia. 

La «Sustentabilidad Proyectada» (FAO 2007 – 2026) 

La «Sustentabilidad Proyectada» que hoy defendemos tiene su raíz en el taller de la FAO (2007) en Puerto Montt, donde se estableció que la acuicultura debía ser ambientalmente aceptable y socialmente equitativa. Sin embargo, en aquel entonces, el monitoreo era reactivo y dependía de análisis de laboratorio lentos. 

El salto de estos 19 años se consolida en la transición del monitoreo analógico al diagnóstico molecular en tiempo real. Hoy, esa visión de la FAO se materializa a través de la Acuicultura de Precisión, donde la brecha temporal entre el evento de estrés y la acción correctiva se ha reducido de semanas a minutos. Los marcadores biológicos, que antes requerían infraestructura compleja, hoy operan mediante kits de diagnóstico rápido en campo (Point-of-Care) que integran: 

  • Sensores Electroquímicos: Para la medición inmediata de la Superóxido Dismutasa (SOD) y el balance redox. 
  • Dispositivos Lab-on-a-chip: Que permiten la detección de carga viral (como el WSSV) mediante amplificación isotérmica. 
  • Trazabilidad Endocrina: Siguiendo los modelos de Aguayo-Heras et al. (2025), se utiliza la respuesta del animal como el sensor más fiel del ecosistema. 
  • Proteómica y Genómica Ambiental: El análisis de las proteínas de respuesta al estrés (como las HSP70) permite mapear la adaptación del molusco a la hipoxia. Según Zhang et al. (2011), la activación de genes de resistencia es el indicador más temprano de inmunocompetencia, permitiendo al productor saber si el lote está «preparado» genéticamente antes de una fluctuación ambiental. 
  • Visión Artificial y Etología Digital: Las cámaras de alta resolución analizan patrones de nado y agrupamiento mediante algoritmos de Machine Learning. Como proponen Berckmans (2018), una alteración en la velocidad de nado o en la dispersión espacial del banco actúa como un biomarcador de comportamiento que precede a los signos clínicos de una infección viral por semanas. 

eDNA (ADN Ambiental): Esta técnica representa la máxima frontera de la prevención. Basándose en los protocolos de Chávez-Sánchez y Montoya-Rodríguez (2019) del CIAD, la secuenciación de muestras de agua permite la detección de fragmentos genómicos del virus de la Mancha Blanca (WSSV) antes de que el virus colonice al huésped, permitiendo el cierre automático de compuertas y la activación de sistemas de ozonización. 

 

3. Cerrando la Brecha: Vigilancia Epidemiológica Adaptada al Entorno 

Incluso con la mejor tecnología, la bioseguridad falla si existen fisuras en la implementación de los protocolos. Como señalan Germán-Gómez et al. (2024) en su reciente estudio sobre la producción de tilapia, el éxito no depende solo de tener medidas de control, sino de un sistema de vigilancia epidemiológica a medida

Este enfoque propone que la bioseguridad debe dejar de ser un manual genérico para convertirse en una estrategia basada en las vulnerabilidades específicas de cada centro. 

3.1La Identificación Digital de Brechas 

La bioseguridad inteligente permite auditar en tiempo real lo que Germán-Gómez et al. (2024) define como «puntos críticos de control». 

  • Auditorías Digitales: La integración de software de gestión ya no se limita a verificar si un operario se desinfectó las manos; ahora permite cruzar esos datos operativos con la respuesta endocrina de los ejemplares. Según el estudio de Aguayo-Heras et al. (2025) sobre la cachama roja, los marcadores de estrés (como las variaciones en el cortisol) actúan como el auditor final de la eficacia del manejo humano. 
  • Validación de Protocolos: Si el sistema registra un movimiento de personal o de líneas de cultivo, el software puede correlacionar ese evento con un pico en los marcadores de estrés detectados por los sensores. Si el estrés endocrino es alto, la auditoría digital señala que el protocolo manual fue «traumático» o ineficiente, obligando a un rediseño del manejo basado en datos biológicos reales. 
  • Impacto en la Amazonía y Mercados Globales: Este enfoque, documentado por la Universidad Ikiam, demuestra que el bienestar animal es la métrica de calidad definitiva. Una auditoría digital que incluye el estado endocrino garantiza que el pez no solo «llegó a la talla», sino que lo hizo bajo un estado fisiológico óptimo, reduciendo el descarte por malformaciones o carne de baja calidad inducida por estrés crónico. 
  • Georreferenciación y Redes de Alerta: Integrar las granjas en un sistema de vigilancia regional. Si un sensor detecta un brote en una zona, el sistema de vigilancia «a medida» activa automáticamente los protocolos de exclusión en las granjas vecinas. 

La integración de las visiones de Quispe (2022) sobre los vórtices dinámicos, el rigor normativo de Altamirano y Meza (2020), las medidas preventivas de Chávez y Montoya (2019), y la vigilancia personalizada de Germán-Gómez (2024), nos conducen a una única conclusión: la bioseguridad ya no es un costo operativo, es una inversión tecnológica

En la acuicultura contemporánea, la rentabilidad ya no depende únicamente de la biomasa cosechada, sino de la eficiencia con la que se protegió ese activo. El ROI Sanitario se define como el retorno económico derivado de la inversión en tecnologías de exclusión y monitoreo, calculado sobre la base de la siniestralidad evitada

1. El Cálculo de la Biomasa Salvaguardada 

A diferencia del ROI convencional, el ROI Sanitario integra la Mortalidad Evitada. Si mediante el uso de eDNA y monitoreo de ORP se detecta una amenaza antes de que el virus del WSSV colonice el estanque, el valor total de esa biomasa protegida se contabiliza como un ingreso recuperado. Como sugieren Chávez y Montoya (2019), el dato digital transforma un gasto operativo en un seguro de vida para la inversión. 

2. Eficiencia Metabólica y Conversión Alimenticia (FCR) 

La matriz del ROI también debe considerar el ahorro en alimento. Un organismo bajo estrés, identificado mediante los biomarcadores propuestos por Aguayo-Heras et al. (2025), consume energía en procesos de homeostasis (como la regulación de cortisol) en lugar de crecimiento. La detección temprana permite corregir el ambiente, asegurando que cada gramo de alimento se transforme en músculo y no en «combustible metabólico» para resistir el estrés. 

3. Plusvalía por Bienestar y Trazabilidad 

El uso de software de auditoría y monitoreo endocrino permite que el producto final acceda a mercados premium. El ROI se dispara cuando la certificación de bienestar animal permite un precio de venta superior. El dato, por tanto, deja de ser solo una medida de control para convertirse en el certificado de calidad que exige el consumidor del 2026.(Herrera, 2010). 

3.2. El Desafío del Entorno Abierto: Vigilancia en la Frontera Salvaje 

Para que la bioseguridad sea verdaderamente integral, no podemos limitar nuestra mirada al interior de las unidades de producción. Como demuestra el estudio epidemiológico de Padilla et al. (2022), las poblaciones de peces salvajes actúan como reservorios y posibles transmisores de enfermedades víricas hacia las jaulas de cultivo. 

Este hallazgo redefine el concepto de «perímetro de bioseguridad». Ya no basta con controlar quién entra a la granja; es imperativo monitorear la salud del ecosistema circundante. La Acuicultura inteligente responde a este desafío mediante: 

  • Vigilancia Epidemiológica Perimetral: El uso de herramientas moleculares para detectar virus en la fauna silvestre antes de que estos logren saltar a las poblaciones cultivadas. 
  • Modelado de Dispersión Viral: Algoritmos que calculan cómo las corrientes marinas y los movimientos de peces salvajes pueden introducir patógenos, permitiendo a las empresas acuícolas activar protocolos de «alerta máxima» de manera preventiva. 

 

Conclusión: La Biocustodia como Eje de la Soberanía Alimentaria

Biocustodia: Se define como el conjunto de principios, infraestructuras y protocolos digitales diseñados para salvaguardar los recursos biológicos y la información técnica asociada frente a la pérdida, el robo, el uso indebido o la introducción deliberada de agentes patógenos. En la acuicultura moderna, la biocustodia trasciende la seguridad física para convertirse en la gestión ética y soberana del patrimonio biológico, asegurando que la estabilidad de los ecosistemas productivos sea resiliente ante amenazas externas. (Ibarra Camou, 2021). 

La integración de las visiones que hemos recorrido —desde los vórtices de Quispe (2022) y la sostenibilidad bivalva de la FAO (2007), hasta la vigilancia de brechas de Germán-Gómez (2024) y el control de vectores salvajes de Padilla et al. (2022)— nos sitúa ante una verdad innegable: la bioseguridad inteligente es la nueva vacuna de la industria. 

La acuicultura contemporánea debe evolucionar de un modelo de «reacción ante el desastre» a uno de Bioseguridad precisa. Al digitalizar los parámetros ambientales y «leer» los biomarcadores genéticos, el productor deja de combatir la mortalidad para empezar a cultivar la resiliencia. En este Arrecife Inteligente que estamos construyendo, el dato no es solo información; es el escudo que garantiza que el activo biológico alcance su máximo potencial, asegurando la rentabilidad del productor y la salud del consumidor final. 

Referencias

  • Quispe Dávalos, M. J. (2022). Centro piscícola y los vórtices de la bioseguridad (Monografía para obtener el título de Ingeniero Pesquero por la modalidad de suficiencia académica). Universidad Nacional “San Luis Gonzaga”, Facultad de Ingeniería Pesquera y de Alimentos. 
  • Altamirano Bucardo, V. D., & Meza Castillo, Y. I. (2020). Manual de bioseguridad para granjas piscícolas de tilapia (Oreochromis niloticus) en Managua, Nicaragua (Trabajo especial de graduación). Universidad Nacional Agraria, Facultad de Ciencia Animal. 
  • Germán-Gómez, A., et al. (2024). Brechas en la implementación de protocolos de bioseguridad en centros de producción de tilapia en el Perú: Un sistema de vigilancia epidemiológica a medidaSouth Sustainability, 5(2), e114. https://doi.org/10.21142/SS-0502-2024-e114
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (2007). Estado actual del cultivo y manejo de moluscos bivalvos y su proyección futura: Factores que afectan su sustentabilidad en América Latina (Taller Técnico Regional, Puerto Montt, Chile, 20–24 de agosto de 2007). 
  • Padilla, R. D., Acosta, F., Bravo, J., Sorroza, L., & Real, F. (2022). Estudio epidemiológico de las poblaciones salvajes de peces como posibles transmisores de enfermedades víricas a las jaulas de las empresas del sector acuícola del archipiélago canario. Vector Plus. 
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2003). Revisión del estado mundial de la acuicultura (FAO Circular de Pesca No. 886, Rev. 2; FIRI/C886[Rev.2]). FAO. 
  • Chávez-Sánchez, M. C., & Montoya-Rodríguez, L. (2019). Estrategias de bioseguridad en la acuicultura: De la exclusión de patógenos a la resiliencia del sistema. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). 
  • Zhang, T., Xu, D., Zhou, Y., Ma, X., & Wen, H. B. (2024). Acute ammonia stress affects the immune response, oxidative stress, ammonia transport and detoxication in the hepatopancreas of freshwater mollusk Solenaia oleivoraToxicology and Applied Pharmacology, 493, 117138. https://doi.org/10.1016/j.taap.2024.117138
  • Jerez-Cepa, I., Ruiz-Jarabo, I., & Mancera, J. M. (2019). Bienestar animal en la acuicultura de peces: Atenuación del estrés a través de la dieta y mediante el empleo de anestésicos durante el transporte. dA. Derecho Animal (Forum of Animal Law Studies), 10(4). https://doi.org/10.5565/rev/da.463
  • Aguayo-Heras, A., Rivadeneyra-Espín, V., Villamarín-Alvarez, K., & Yánez-Avalos, D. (s. f.). Valuación endocrina y marcadores de estrés en cachama roja (Piaractus brachypomus): Implicaciones para el bienestar animal en acuicultura amazónica [Endocrine assessment and markers of stress in red cachama (Piaractus brachypomus): Implications for animal welfare in Amazonian aquaculture]. Universidad Regional Amazónica Ikiam, Ecuador. 
  • Berckmans, D. (2018). Precision fish farming: A new framework to improve production in aquaculture. Biosystems Engineering, 173, 176–193. https://doi.org/10.1016/j.biosystemseng.2017.10.014 
  • Herrera, A. (2010). Costo-beneficio de programas de control del control integral de infecciones [Ponencia]. Precongreso Sanfer AMVEC 2010: “Científicos de verdad… en el campo”. 
  • Ibarra Camou, B. (2021). Implementación de medidas de bioseguridad y biocustodia en el laboratorio de micología. Instituto Nacional de Epidemiología «Dr. Juan H. Jara», ANLIS «Dr. Carlos G. Malbrán»; Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad Nacional de Mar del Plata. 
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