Los sistemas productivos deben estar en constante evolución, y la producción de leche en los sistemas ganaderos actuales exige algo más que incrementar litros por vaca. El verdadero reto productivo consiste en mejorar la eficiencia, entendida como la capacidad del animal para transformar los insumos disponibles en leche de manera sostenida, rentable y compatible con la salud y el bienestar animal. En este escenario, la comprensión de la fisiología de la lactancia y el uso estratégico de herramientas terapéuticas permiten optimizar los resultados productivos sin comprometer la sostenibilidad del sistema. [2,4,7]
Desde el punto de vista productivo, la lactancia representa uno de los periodos de mayor demanda metabólica para la vaca. Cualquier alteración en el consumo, el metabolismo energético o el estado sanitario durante esta etapa se traduce en pérdidas directas de producción y en una caída prematura de la persistencia de la curva de lactancia. Por ello, el enfoque moderno de la producción lechera prioriza la estabilidad del rendimiento y la eficiencia productiva sobre el aumento aislado del volumen de leche. [4,5,6]
Eficiencia productiva: un indicador clave en la ganadería lechera
La eficiencia productiva en bovinos lecheros se define como la relación entre la producción de leche obtenida y los recursos utilizados para generarla, incluyendo alimentación, manejo, sanidad y tiempo productivo. Sistemas eficientes logran mantener curvas de lactancia más estables, menor descarte por problemas metabólicos y una mejor conversión del alimento en leche. [4,7]
Desde una perspectiva de medicina de producción, la eficiencia productiva debe entenderse como un concepto multidimensional, que integra al menos cuatro ejes funcionales: eficiencia alimenticia, eficiencia metabólica y sanitaria, eficiencia reproductiva y eficiencia operativa. La eficiencia alimenticia evalúa la capacidad del animal para convertir materia seca en leche, reflejada en indicadores como consumo residual, conversión y persistencia de la lactancia. La eficiencia metabólica y de salud se relaciona con la estabilidad del balance energético, la integridad ruminal, la función hepática y el control de enfermedades subclínicas que comprometen el desempeño sin manifestaciones clínicas evidentes. La eficiencia reproductiva condiciona la duración de la vida productiva y la proporción de días en lactancia efectiva, a través de indicadores como intervalo entre partos, tasa de preñez y pérdidas embrionarias. Finalmente, la eficiencia operativa incorpora variables de manejo y gestión, tales como días abiertos, tasa de descarte involuntario, mortalidad, calidad del calostro, recuento celular somático, incidencia de cojeras y cumplimiento de protocolos sanitarios. En conjunto, estos ejes se expresan mediante un conjunto de 12 a 15 indicadores clave de desempeño (KPIs) que permiten evaluar de forma objetiva la eficiencia global del sistema, entendida no solo como litros producidos, sino como litros obtenidos por unidad de recurso biológico, nutricional, sanitario y económico invertido, bajo condiciones de bienestar y sostenibilidad. [4,7]
En la práctica de campo, una baja eficiencia productiva suele estar asociada a trastornos subclínicos que pasan desapercibidos, como la cetosis subclínica, la acidosis ruminal o la mastitis subclínica. Estos procesos no siempre generan signos evidentes, pero reducen el consumo, afectan la persistencia de la lactancia y disminuyen la rentabilidad del hato. Su presentación está estrechamente vinculada a desbalances nutricionales y de manejo, particularmente durante la transición y el inicio de la lactancia, cuando la relación entre oferta y demanda energética es crítica. Dietas con excesos de carbohidratos no estructurales, altos niveles de concentrado mal ajustados al consumo real, forrajes de baja fibra efectiva o pasturas excesivamente tiernas pueden alterar la fermentación ruminal, comprometer la estabilidad metabólica y favorecer estados de balance energético negativo, inflamación subclínica de la ubre y disfunción digestiva. De este modo, factores aparentemente operativos —como la formulación de la ración, la frecuencia y uniformidad de suministro, la calidad del forraje y el manejo del comedero— se convierten en determinantes primarios de estos cuadros, y explican por qué las pérdidas productivas suelen originarse más en la interacción entre nutrición, metabolismo y manejo que en la presencia aislada de un agente patológico. [4,5,6]
Lactotropina y su relación con la producción de leche
La lactotropina, también conocida como somatotropina bovina, cumple un rol fundamental en la regulación del metabolismo durante la lactancia. Su acción no se basa en estimular directamente la glándula mamaria, sino en modular la partición de nutrientes, favoreciendo la disponibilidad de energía y sustratos para la síntesis de leche. [1,2]
Desde un enfoque productivo, el interés en la lactotropina radica en su capacidad para mejorar la eficiencia alimenticia y contribuir a una mayor persistencia de la lactancia, siempre que el animal se encuentre en condiciones adecuadas de manejo. La respuesta productiva a esta herramienta depende en gran medida del nivel nutricional, del estado sanitario y del confort del sistema productivo. [1,2,3]
Es importante entender que la lactotropina no corrige deficiencias estructurales del sistema. En hatos con problemas de consumo, estrés térmico o alta incidencia de enfermedades metabólicas, su impacto sobre la producción suele ser limitado o inconsistente. [1,5,6]


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¿Cuándo se recomienda utilizar lactotropina en un sistema productivo?
Desde la óptica productiva, el uso de lactotropina muestra mejores resultados cuando el sistema cumple ciertas condiciones básicas:
- Dietas balanceadas que cubren adecuadamente los requerimientos energéticos y proteicos.
- Manejo adecuado del periodo de transición, con control de trastornos metabólicos.
- Programas efectivos de control de mastitis y salud uterina.
- Condiciones de bienestar animal que favorecen el consumo y reducen el estrés.
En estos contextos, la lactotropina puede contribuir a mejorar la eficiencia del uso de nutrientes y a sostener la producción de leche a lo largo de la lactancia, reforzando la estabilidad productiva del hato.
Uso estratégico de medicamentos para sostener la eficiencia productiva
En la producción lechera, el uso de medicamentos debe orientarse en primera instancia a preservar la salud y el bienestar del animal, ya que sin un adecuado estado sanitario y fisiológico cualquier intento de mejorar el desempeño productivo carece de fundamento técnico y ético, y puede incluso comprometer la inocuidad y la salud pública. En este marco, la reducción de pérdidas productivas no debe entenderse como una búsqueda de incrementos artificiales de producción, sino como la consecuencia de mantener animales metabólicamente estables, libres de dolor, inflamación y enfermedad. Desde el punto de vista práctico, las mayores ganancias en eficiencia se logran cuando se controlan de manera oportuna los procesos que afectan el bienestar y limitan el desempeño, mediante un uso racional y responsable de los medicamentos, integrado a programas preventivos y de manejo que prioricen la sanidad, la calidad de vida del animal y la seguridad del producto final. [4,7]
Durante el periodo de transición, los trastornos metabólicos como la hipocalcemia, la cetosis y las alteraciones digestivas tienen un impacto directo sobre el consumo y el pico de producción. La prevención, el diagnóstico temprano y el manejo terapéutico adecuado de estas condiciones permiten que la vaca alcance y mantenga un mejor rendimiento productivo y sanitario. [5,6,7]
De igual forma, el control de la mastitis subclínica es un pilar fundamental para sostener la producción de leche. Aunque no siempre se manifiesta clínicamente, este problema afecta la producción por cuartos, incrementa el recuento de células somáticas y reduce la calidad del producto final; además la mastitis no identificada ni tratada a tiempo puede concurrir en la pérdida del cuarto o de la ubre, generando daños más graves para el animal y la producción. [7]
El uso racional de medicamentos, bajo supervisión veterinaria, debe integrarse a un plan de manejo sanitario que considere las características específicas del hato y sus indicadores productivos. [7]

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Salud ruminal y estabilidad de la producción
Una nutrición inadecuada durante el secado compromete la respuesta inmune de la vaca, reduce la calidad del calostro y aumenta la susceptibilidad del ternero a infecciones entéricas (Quigley y Drewry, 1998).
Consideraciones regulatorias e inocuidad alimentaria
Cualquier estrategia que involucre el uso de medicamentos en bovinos lecheros debe cumplir estrictamente con la normativa vigente, respetando los periodos de retiro y garantizando la inocuidad del producto final. El uso responsable de estas herramientas no solo protege la salud pública, sino que fortalece la confianza del consumidor y la sostenibilidad de la producción lechera. [8 – 14]

– Con la información regulatoria disponible, Colombia, México y Chile cuentan con marcos de registro operativos y autoridades sanitarias que permiten la evaluación y, en determinados casos, la autorización de la somatotropina bovina recombinante dentro de sus sistemas de control de medicamentos veterinarios. En contraste, Argentina mantiene una postura regulatoria restrictiva frente al uso de sustancias hormonales con fines productivos en animales destinados al consumo humano, enmarcada en normativas que limitan o prohíben el empleo de productos con acción anabólica, por lo que su utilización no forma parte de las prácticas autorizadas de manera general. En el caso de Perú, Venezuela y Ecuador, aunque existen normas claras para el registro, control y comercialización de medicamentos veterinarios y autoridades competentes que supervisan su uso, la autorización específica de lactotropina no se encuentra claramente documentada en la información pública disponible, por lo que su estatus debe considerarse no concluyente hasta verificar su inclusión expresa en los registros oficiales por principio activo o por producto.-
La eficiencia productiva, entendida desde una perspectiva integral, contribuye además a reducir el impacto ambiental por litro de leche producido, al disminuir la cantidad de recursos y emisiones necesarias para obtener una misma unidad de producto. Por ejemplo, vacas metabólicamente estables, con baja incidencia de cetosis, acidosis o mastitis subclínica, mantienen un consumo y una conversión más eficientes, alcanzan picos de producción más altos y una mayor persistencia de lactancia, lo que permite diluir las emisiones de metano, la excreción de nitrógeno y el uso de agua y alimento por litro de leche. De este modo, el control sanitario y el bienestar animal no solo mejoran el desempeño y la longevidad productiva, sino que reducen la huella ambiental del sistema al acortar los días improductivos, disminuir el descarte prematuro y aumentar la producción vitalicia por vaca, alineando la sanidad y la gestión del hato con los objetivos de sostenibilidad del sector ganadero. [4,6]
Conclusión
La mejora de la producción de leche en bovinos no depende de una única intervención, sino de la integración coherente entre fisiología, nutrición, manejo, sanidad, bienestar y uso racional de medicamentos. En este contexto, la lactotropina puede constituir una herramienta válida para optimizar la eficiencia productiva y la persistencia de la lactancia cuando se aplica en sistemas técnicamente estables, con adecuado consumo de materia seca, control metabólico, confort térmico y programas sanitarios sólidos, siempre bajo supervisión veterinaria y dentro de un enfoque de medicina de producción orientado a la prevención y a la sostenibilidad. [1-7]
El enfoque productivo moderno reconoce que la estabilidad y la eficiencia del hato son el resultado del trabajo articulado de un equipo multidisciplinario, en el que intervienen médicos veterinarios, zootecnistas, nutricionistas, ingenieros agrónomos y personal de manejo, cada uno aportando desde su área de competencia al diseño y la ejecución de estrategias que impactan de manera directa el desempeño biológico, la rentabilidad y el bienestar de los animales. La toma de decisiones basada en indicadores objetivos, diagnóstico oportuno y evaluación continua permite transformar la sanidad y la nutrición en herramientas de gestión, más allá de intervenciones aisladas. [4,7]
Finalmente, es imprescindible considerar que el uso de la lactotropina se encuentra regulado de manera heterogénea a nivel internacional. Mientras que en algunos países su utilización está permitida bajo esquemas de control y prescripción veterinaria, en otros está restringida o prohibida, y existen mercados que demandan leche proveniente de sistemas que no emplean esta tecnología. Por ello, cualquier decisión sobre su implementación debe evaluar no solo el potencial impacto productivo, sino también el marco regulatorio vigente, los requisitos de inocuidad, bienestar animal y las exigencias comerciales del destino de la leche, de modo que la estrategia adoptada sea técnica, ética, legalmente viable y compatible con los objetivos de sostenibilidad del sistema lechero. [8-14]


Referencias
- Fluck, A. C., et al. (2024). Lactation performance, feed efficiency, and blood metabolites in dairy cows treated with recombinant bovine somatotropin: A systematic review and meta-analysis. Research in Veterinary Science.
- Collier, R. J. (2025). Invited review: Somatotropin and lactation biology. Journal of Dairy Science.
- Gómez, C. A., et al. (2022). Effect of two formulations of recombinant bovine somatotropin on milk production in dairy cows: A meta-analysis. Tropical Animal Health and Production. 4. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. (2021). Nutrient Requirements of Dairy Cattle (8th rev. ed.). National Academies Press.
- Overton, T. R., & Waldron, M. R. (2020). Nutritional management of transition dairy cows: Strategies to optimize metabolic health and productivity. Journal of Dairy Science. 6. Roche,
- J. R., et al. (2017). Nutritional management of dairy cows in early lactation: Production, health and fertility. Animal Production Science.
- Smith, B. I., & Risco, C. A. (2019). Management of periparturient disorders in dairy cattle. Veterinary Clinics of North America: Food Animal Practice.
- Argentina. Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos. Resolución 447/2004. Prohibición de uso de productos veterinarios anabolizantes en animales para consumo humano. Boletín Oficial de la República Argentina.
- Argentina. Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Registro y control de productos veterinarios. Vademécum oficial.
- Colombia. Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Manual de registro y control de medicamentos veterinarios.
- Chile. Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Registro de medicamentos veterinarios y condiciones de comercialización.
- México. Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA). Ley Federal de Sanidad Animal y Catálogo de medicamentos veterinarios.
- Perú. Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA). Decreto Supremo N.° 015-98-AG. Reglamento de registro y control de productos de uso veterinario.
- Venezuela y Ecuador. INSAI (Venezuela). Ley de Salud Agrícola Integral y Providencia 023/2016. AGROCALIDAD (Ecuador). Manual para el registro de productos veterinarios.
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