Porcicultura

Bienestar de los cerdos en los EUA

30 septiembre 2021

El cerdo debe estar saludable, cómodo, bien nutrido y seguro, sin dolor o miedo

La promoción del bienestar animal es una de las principales responsabilidades éticas de la industria porcina. Entre los desafíos que enfrentan los productores se encuentra la falta de comprensión del público y de los consumidores acerca de la ganadería porcina, ya que, actualmente, menos del uno por ciento de la población está involucrada en la agricultura. Esa falta de comprensión es especialmente evidente cuando de bienestar animal se trata. Las personas traen diferentes perspectivas sobre lo que un animal necesita para tener bienestar. Por ejemplo, algunos piensan que la calidad de vida de los cerdos creados en granjas o áreas abiertas es mejor, en relación con los que viven en confinamiento. Sin embargo, en condiciones climáticas extremas, como períodos de intenso frío o calor o nieve, en estos sistemas, el bienestar de los animales se reduce. No hay una forma perfecta de criar cerdos y hay varios temas que, si se gestionan de forma adecuada, pueden generar bienestar para estos animales.

Para garantizar el debido bienestar en la producción porcina actualmente, es importante evaluar de forma continua y, si es necesario, mejorar nuestros métodos de producción y cuidado animal, orientados por las investigaciones e informaciones científicas objetivas. El bienestar animal, de acuerdo con la Asociación Americana de Medicina Veterinaria, se mide por cómo el animal está enfrentando las condiciones[1] en las que vive: “Una condición de bienestar es cuando el animal está saludable, cómodo, bien nutrido, seguro, capaz de expresar comportamientos natos y no tiene dolor o miedo ni está alarmado. Además, una buena calidad de vida animal exige prevención de enfermedades, cuidado veterinario, abrigo adecuado, gestión adecuada, nutrición, además de cuidado y sacrificio humanitarios”.

Teniendo en cuenta esta definición, es evidente que los productores de cerdos deben gestionar cuidadosamente todos los aspectos del proceso productivo, para garantizar que sus animales estén en un estado de bienestar. Los funcionarios debidamente capacitados y que entienden los principios y la importancia del bienestar animal para la producción segura y positiva de alimentos son esenciales. Algunas áreas de gestión que exigen un enfoque específico son la manipulación apropiada, la gestión del dolor, la eutanasia y el abrigo para la gestación.

Los consumidores están cada vez más interesados en saber cómo se produce su comida y en la garantía de que los animales de engorde se producen sin crueldad. En algunos países (UE y Australia), los gobiernos crearon regulaciones de bienestar animal que determinan requisitos específicos y detallados para ganaderos, incluyendo el diseño de los abrigos, regulaciones de transporte, gestión del dolor, exigencias del espacio etc. En algunos casos, estas exigencias pueden no basarse en información científica y, como resultado, pueden terminar deteriorando el bienestar de los animales y, de forma innecesaria, pueden agregar costos que deben ser transmitidos al consumidor. Por ejemplo, el espacio exigido para las hembras porcinas en establos de gestación colectivos en Australia es de aproximadamente 15 pies cuadrados (cerca de 1,4m²), mientras que en la UE es de alrededor de 24 pies cuadrados (cerca de 2,22m²). Desde luego, los dos no pueden estar correctos si están basados en información científica. Incontables investigaciones científicas en varios países han demostrado, de forma consistente, que cuando el bienestar de las hembras porcinas en abrigos de gestación se mide de forma objetiva, este no aumenta, en la medida en que el espacio disponible supera la marca de 15 a 16 pies cuadrados (cerca de 1,5m²).

En Estados Unidos, la crueldad contra los animales es un delito, sin embargo, no hay estándares nacionales de bienestar estipulados por el gobierno para el sector de producción ganadera. Para la industria porcina, ciertos grupos de productores incluyendo el National Pork Board y el National Pork Producers Council trabajaron con empacadores y otros participantes de la industria para desarrollar estos estándares. El Pork Board mantiene y opera el programa Pork Quality Assurance-Plus (PQA-Plus), definido como “un proceso educacional y de certificación para obtener mejores prácticas de producción con el fin de garantizar seguridad alimentaria, bienestar animal, protección ambiental, seguridad de los trabajadores, salud pública y comunidad”. El programa se evalúa y revisa continuamente, cada tres años, para alcanzar los objetivos de la industria, así como las expectativas de los clientes y consumidores. Los productores reciben la certificación por medio de un programa educativo y, entonces, las granjas pueden recibir el estatus PQA-Plus mediante una inspección al lugar. Además, la Pork Board comenzó a trabajar con empacadores, clientes y otros sectores de la industria, para desarrollar una fundación común para inspecciones externas de bienestar animal con el fin de promover la consistencia en toda la industria. Esta inspección externa es adicional a la inspección del PQA-Plus y se llama The Common Swine Industry Audit. El propósito de esta auditoría es garantizar, por medio de una verificación imparcial, que el sistema PQA-Plus esté funcionando adecuadamente. Actualmente, todos los principales procesadores de carne en los EUA exigen que sus proveedores estén certificados tanto por el PQA-Plus como que completen, de forma frecuente, el Common Swine Industry Audit, para garantizar que se mantenga el bienestar de los cerdos.

El asunto más controversial de bienestar en la industria porcina en los EUA es el uso de jaulas de gestación. Aunque no haya información científica que indique que el bienestar de las hembras porcinas mejore en corrales prenatales en comparación con las jaulas, algunos estados prohibieron el uso de jaulas de gestación. Los 10 principales estados productores de cerdos en los EUA produjeron más del 90% de la carne de cerdo del país, y ninguno de esos estados ilegalizaron el uso de jaulas. Estas leyes estatales no tuvieron impacto en una gran parte de la capacidad de producción. En el 2019, el estado de California adoptó una ley que, a partir de enero de 2022, prohibirá la venta de ciertos productos porcinos que no se hayan producido de acuerdo con los estándares de producción de California, sin importar si los animales se criaron en otro estado. California es un estado con una gran población y representa cerca del 13% del mercado americano de carne de cerdo, pero solo tiene 1500 hembras porcinas comerciales en producción. Se necesitan las crías de aproximadamente 675 mil hembras solamente para satisfacer la demanda de carne porcina de ese estado. Y, de acuerdo con el National Pork Producers Council, solamente el 1% del suministro nacional de cerdos está en conformidad con las exigencias. Algunas de las exigencias más onerosas de la legislación están relacionadas con el abrigo de los animales. Por ejemplo, la ley exige que las hembras tengan por lo menos 24 pies cuadrados (cerca de 2,22m²) de espacio en el corral prenatal. Esto se encuentra en litigio en los tribunales, puesto que los estándares son arbitrarios y no se basan en información científica. Además, teniendo en cuenta que el estado produce solamente una fracción de la carne de cerdo que consume, la ley esencialmente regularía granjas más allá de sus fronteras. Grupos agrícolas argumentan que esto viola la cláusula de comercio de la Constitución Americana.

A medida en que los consumidores se interesan más en la forma como se produce su comida, los estándares y programas de bienestar animal se han expandido más allá de la cadena productiva de cerdos. La mayor parte de los vendedores de alimentos minoristas y cadenas de restaurantes de los EUA establecieron estándares mínimos de bienestar para la producción, transporte y sacrificio de los cerdos. Muchos de estos estándares están en conformidad con las exigencias del PQA-Plus y de la Common Swine Industry Audit, sin embargo, hay ejemplos de empresas que establecen requisitos que van más allá de estos estándares. En la mayor parte de los casos, esto se limita a productos porcinos premium o comidas específicas. Estos tipos de productos, generalmente, exigen un precio más alto por parte de los productores de cerdos que están dispuestos y son capaces de adaptar sus operaciones para cumplir con las exigencias.

Aunque las investigaciones muestren que las hembras puedan mantener una buena calidad de vida en jaulas de gestación o sistemas de abrigo compartido, algunos productores en Norteamérica, en respuesta a los deseos de los consumidores, han convertido o han anunciado planes de transición de las jaulas. Este proceso sucede desde hace 10 años y, en la actualidad, aproximadamente un tercio de las hembras porcinas en los EUA residen en sistemas de abrigo colectivo. Sin embargo, incluso tras la conversión a la gestación en corrales, menos del 1% de las hembras en EUA están abrigadas en sistemas que cumplirían con las exigencias de la ley californiana discutida anteriormente.

Los productores deben permanecer comprometidos con el aprendizaje y las mejoras continuas sobre el bienestar de los cerdos en nuestros sistemas de producción. No cabe duda de que la expectativa de los consumidores también seguirá evolucionando. Los productores porcinos, veterinarios y científicos de esta área deben apoyar y fomentar la buena ciencia y deben estar dispuestos a usar evidencia objetiva como base para los cambios en las prácticas de producción.

[1] www.avma.org/resources/animal-health-welfare/